El libro se llama LA LAMPARA
MAGICA, y en el nos muestra de manera sencilla porqué usted
y yo -si usted no pertenece a este grupo, tranquilo, léalo
como si fuera solo yo- no logramos lo que nos proponemos.
No
pretendo hacer un resumen del libro, pero si destaco algo que me
llamó poderosamente la atención: si queremos dar la
vuelta al mundo, tendremos que dar el viaje dando un paso. Esto
es mas profundo de lo que parece, significa que si no le ponemos
acción a nuestros planes NUNCA lograremos terminarlos. Un
paso, otro paso y otro paso, durante 30 días, se convertirán
en un habito de avanzar, reprogramar nuestros conceptos. Ahora falta
solo nuestro enfoque: Cada paso que demos debe ser en una dirección,
hacia nuestra meta.
Ladrillo
a ladrillo construimos gigantescos edificios, metro a metro enormes
autopistas, beso a beso nuestro gran amor. Aprendemos todos los
días, momento a momento. Aprendamos cosas nuevas este nuevo
año.
Por
eso quiero compartir con ustedes un mail que me envió un
gran empresario y amigo:
APRENDER, APRENDER, APRENDI
A los 9, aprendí que mi profesora sólo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.
A los 10, aprendí que era posible estar enamorado de cuatro chicas al mismo tiempo.
A los 12, aprendí que, si tenía problemas en la escuela, los tenía más grandes en casa.
A los 13, aprendí que, cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería, mi madre me mandaba a ordenarlo.
A los 15, aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano menor, porque mi padre tenía frustraciones mayores y la mano más pesada.
A los 20, aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.
A los 25, aprendí que nunca debía elogiar la comida de mi madre cuando estaba comiendo algo preparado por mi mujer.
A los 27 aprendí que el título obtenido no era la meta soñada.
A los 28, aprendí que se puede hacer, en un instante, algo que te va a hacer
doler la cabeza la vida entera.
A los 30, aprendí que cuando mi mujer y yo teníamos una noche sin chicos, pasábamos la mayor parte del tiempo hablando de ellos. (esto me pareció TREMENDA VERDAD)
A los 33, aprendí que a las mujeres les gusta recibir flores, especialmente sin ningún motivo.
A los 34, aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.
A los 38, aprendí que, siempre que estoy viajando, quisiera estar en casa.
A los 39, aprendí que puedes saber que tu esposa te ama cuando quedan dos galletas y elige la menor.
A los 42, aprendí que, si estás llevando una vida sin fracasos, no estás corriendo los suficientes riesgos.
A los 44, aprendí que puedes hacer a alguien disfrutar el día con sólo enviarle una pequeña postal.
A los 47, aprendí que niños y abuelos son aliados naturales.
A los 55, aprendí que es absolutamente imposible tomar vacaciones sin engordar cinco kilos.
A los 63, aprendí que es razonable disfrutar del éxito, pero que no se debe confiar demasiado en él. También a los 63, aprendí que no puedo cambiar lo que pasó, pero puedo dejarlo atrás.
A los 64, aprendí que la mayoría de las cosas por las cuales me he preocupado nunca suceden.
A los 67, aprendí que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida, esperaste demasiado tiempo.
A los 71, aprendí que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea.
A los 72, aprendí que, si las cosas van mal, yo no tengo por qué ir con ellas.
A los 76, aprendí que envejecer es importante.
A los 91, aprendí que amé menos de lo que hubiera debido.
A los 96, aprendí que todavía tengo mucho para aprender