Yo me atrevería a concluir que cuatro carcajadas profundas equivalen a 4 minutos en la misma máquina de remos y 10 carcajadas profundas equivalen a haber entendido un buen chiste. Si no lo entendió, entonces busque ya mismo una buena máquina de remos.
Continuando con los grandes que han aportado al tema, hay estudiosos mas profundos que aseguran que reírse es una manera de combatir enfermedades, aunque hay quienes se enferman porque no entienden de qué se ríen los otros. Esta teoría seguramente aplica para enfermedades como gripe o depresión, ya que veo con dificultad combatir el paludismo a punta de risa.
Siendo la nuestra una Fábrica de Felicidad, uno de los principales elementos que estimulamos en el equipo de trabajo es el sentido del humor, teniendo en cuenta que sacarle el lado gracioso a cualquier situación exige alto entrenamiento e intelecto, aunque algunos no estén de acuerdo. Lo que he podido entender es que son las personas de las que se saca la mayor parte de las situaciones graciosas las que no están de acuerdo con este argumento. Estos individuos se denominan: victimas del humor.
Un buen recreacionista deberá ser buen humorista. Un buen humorista deberá tener la capacidad de reírse de si mismo primero y luego contárselo a los demás (de esta manera nunca será victima del humor). Y es que el humor es una poderosa herramienta de comunicación: Si una imagen vale más de mil palabras, un chiste (un buen chiste) vale más que mil imágenes.
Silverio Pérez anota en su libro Humortivación, “El humor es como un músculo, se puede desarrollar ejercitándolo y pierde tonicidad con su desuso. Por eso es que vemos a personas carilargas convertirse en todo un éxito de convivencia social gracias al uso efectivo del humor y al otras personas que dejan que los problemas los vayan amargando día a día.”
Pienso (de vez en cuando) que los más grandes humoristas son aquellos que capaces de crear una situación graciosa de cualquier circunstancia. La manera en que sorprenden a su auditorio con un final inesperado, un gesto, una palabra o la ausencia de ambas, creando una explosión de energía positiva, es un fenómeno que buscamos todos los que disfrutamos con el humor. Esto lo explica de manera impresionante (para no decir de mejor manera) el gran profesor Eduard Debono en su libro, Aprender a pensar.
Gracias al humor podemos sobrellevar momentos duros, cambiar panoramas difíciles, crear alternativas, disfrutar de cada momento que vivimos, hacer el mundo mas amable para todos, disminuir la tensión o el dinero disponible después de haber pagado por una película del Mel Brooks, un libro de Fontanarrosa o un espectáculo de Les Luthiers.
Nuestra misión cobra vida cada vez que pienso en eso: Nuestra compañía será una FABRICA DE FELICIDAD… y durará por siempre ya que: El humor no se crea ni se destruye, solo transforma.