Antes de continuar quiero aclarar que esta no es una invitación a improvisar todo o a subvalorar la planificación. Es una reflexión sobre el tiempo que perdemos por empezar un proyecto en espera de las condiciones ideales.
La nota va encaminada entonces a estimular a todos los que, teniendo planes o proyectos en curso, no encienden motores en espera de un punto exacto, aunque efectivamente haya que esperar algunas condiciones para despegar un proyecto.
Analizando este caso común podemos observar que la demora invariablemente esta asociada con el miedo a empezar algo nuevo. Salir de la zona de comodidad (así no sea muy cómoda) es una decisión que requiere una buena dosis de adrenalina. La recomendación sigue siendo: ante la duda, la acción.
El segundo elemento de análisis es que creemos que entre mejor y mayor sea la simulación de la situación en nuestro laboratorio mental, mejores serán los resultados. Lamentablemente, estimular de esta manera la imaginación nos convierte en filósofos, en expertos (generalmente en como no se hacen las cosas), pero nos deja paralizados al conocer tantas derivaciones posibles de una acción en diferentes medios. Nos da parálisis de análisis.
El tercer elemento que debemos superar es la ansiedad. Esta sensación de no saber que pasara, de dudar si seremos lo suficientemente fuertes para soportar la frustración que las cosas no salgan como han sido tan anheladamente esperadas o en cuanto tiempo empezaremos a observar cambios o los resultados deseados. Esta tensión nos altera y generalmente es dolorosa, lo cual nos lleva a otro elemento de estudio, el dolor.
De manera natural huimos del dolor. Es condición que reina en la condición humana (y en todos los animales) obliga a la perpetración de las especies, evitando el peligro. Iniciar una nueva aventura esta necesariamente asociada con escenarios que no manejamos, que nos ponen en peligro. Demorar un poco mas la aventura es aplazar las posibilidades de tener dolor (dolor = peligro). Pero podemos alterar nuestra programación genética de evitarlo, enfrentando los miedos enfocándose en el presente, evitando el peligro de las posibilidades futuras.
Finalmente debemos analizar la teoría de la responsabilidad compartida (menos dolorosa). Si la decisión la tomo solo, entonces seré 100% culpable (no responsable) del resultado. Por eso, la mayoría de la gente prefiere consultar, así divide la responsabilidad de lo que suceda entre el numero de personas a las que pidió ayuda.
La mala noticia es que la mayoría de las personas es experta en decir como no se hacen las cosas, independientemente de lo bien presentado, sustentado y enfocado que este el proyecto. Siempre, siempre, encontraremos muy cerca aquellas personas que (voluntaria o involuntariamente) mataran el sueño antes de empezar.
La mejor recomendación para minimizar el riesgo de encontrar estas personas es consultar con expertos, preferiblemente con personas que tienen resultados en el área que queremos incursionar. Nunca consulte con mediocres o solo con solo teóricos. Conclusión, no pierda el tiempo en consultarlo con su vecino amistoso o su primo sabelotodo.
stimado lector, el momento perfecto EXISTE, y es ahora, cuanto tiene energía, ganas y curiosidad. EMPIECE YA.