 Son ingeniosos, amigos de los hombres (a diferencia de los duendes y hadas) e igualmente fáciles de manejar.
Son alegres, traviesos, juguetones, con apariencia de niños siempre activos.
Proporcionan a los hijos de la gente sabia, toda la plata que necesiten, sin pedir nada a cambio de sus buenas obras, solamente la gloria de ser mandados.
Gnomos, también llamados gente menuda o enanos. Son conocidos por su tamaño diminutos y simpáticos espíritus de la naturaleza, los cuales conocen todos los secretos de esta.
Popularmente se describe a los gnomos como hombrecillos barbudos y de rasgos marcados y toscos, e incluso en alguno de ellos un poco grotesco. La piel la tiene bastante rugosa.
 Visten ropa ajustada de un color marrón o pardo, con unas capuchas acabadas en punta que miden más o menos lo que ellos, unos 15 a 20 centímetros. Estos datos, siempre orientativos podemos usarlos tanto en los gnomos varones como en las hembras. Su edad de vida oscila entre los 450 y 500 años.
Conocedores de los grandes secretos del subsuelo de la tierra, y de la gran magia, los gnomos fueron lo que enseñaron a algunos humanos escogidos muy cuidadosamente sus prácticas hechiceriles, las cuales usaron estos para sus propios fines.
Dotados de un poder superior al que imaginamos, son muy difíciles de encontrar o ver, a pesar de que ellos hacen todo lo posible por forzar los encuentros con las personas. Habitan en el interior de grandes troncos de árboles huecos, o también debajo del suelo.
Cuando estos seres se sienten amenazados, ya sea por algún animal o el hombre, se dice que son capaces de transformarse en una seta, de esta manera pasan desapercibidos. Si en ese momento arrancamos la seta, sin darnos cuenta estamos matando a un gnomo.
Y para terminar decir que su presencia se ha situado mayoritariamente en los Países Bajos y Laponia, y existe alguna reseña de que también habían algunos en Francia y España, aunque en estos dos últimos países, su presencia era extraordinaria y por motivos accidentales más que naturales.
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