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A menos que sean aventureros, los gnomos no portan armas excepto en ocasiones muy particulares. Las más usuales de estas armas son las herramientas con aspecto de daga, martillos, puñados de piedras y varas talladas como porras. No cesan de concebirse pertrechos de valor cuestionable —el yo-yo es uno de ellos—, si bien otros parecen más prometedores. Las hondas y navajas de resorte son objeto de constantes mejoras, y un equipo de gnomos está manufacturando un cañón de polvo o, lo que es lo mismo, un trabuco de aire comprimido que arroja pólvora a los rostros adversarios. Se ha discutido la posibilidad de hacer un arma que lance proyectiles también por presión del aire, si bien los bocetos en curso son inviables.
Las ballestas manuales y ligeras, los tiragomas, arcos cortos, jabalinas, dardos, y también las hachas y martillos, que pueden tirarse contra el enemigo, se engloban en la categoría de armas-proyectil. Se conocen y emplean asimismo enormes máquinas para resistir situaciones de sitio, las cuales se cargan de aceite o bodoques, mientras que las catapultas tienen un sinfín de aplicaciones incluso domésticas, como ascensores lanza gnomos que facilitan el desplazamiento dentro de la capital. Los Caballeros de Solamnia recurren de manera incesante a los artefactos de artillería e ingeniería de los gnomos.
Estos hombrecillos no son una raza elegante en el vestir, y podrían catalogarse como los más desaliñados de Krynn de no arrebatarles el puesto los goblins y enanos gully. Se cubren con todo aquello que esté moderadamente limpio, pero al parecer sienten una predilección ineludible por la ropa de colores chillones, holgadísima y mal combinada. Les encantan los chales y bufandas, y su calzado favorito es el de piel rígida —detestan ir descalzos—. En los laboratorios y gabinetes de estudio descuidan su apariencia, dado que prefieren embutirse en guardapolvos de tejidos lavables.
Los gnomos que corren aventuras llevan un equipaje consistente en dos o tres mudas e, invariablemente, plumas de escribir y papel donde tomar apuntes. Los de humor jocoso se proveen de pistolas de agua con las que embromar a sus amigos. No es raro que abulten los bolsillos de un gnomo varias decenas de artículos que enriquecerán sus investigaciones, más aún si el sujeto descolla en el arte del hurto.
Deben enumerarse, en fin, los objetos relacionados con uno u otro pasatiempo, que a su vez guardan relación, la mayoría de las veces, con el trabajo del gnomo en cuestión. Tanto es así, que para un observador externo el pasatiempo es la misma tarea. Un individuo a quien se haya asignado la misión de confeccionar catapultas coleccionará tales aparatos en miniatura, y el consagrado a la refinería del acero hará pequeñas estatuillas a partir de muestras de dicho metal.
Los gnomos tienen animales domésticos, aunque nunca durante mucho tiempo. Los de hábitos urbanos los adquieren como entretenimiento o por curiosidad, y a los aventureros les sirven de acompañantes en sus andanzas. En ambas circunstancias, sin embargo, suelen elegirlos sin ningún criterio, ya que estos hombrecillos tienen un total desconocimiento del reino animal y asumen de antemano que cualquier bestia puede amaestrarse si se le cría desde la edad temprana. Así, no es difícil ver a gnomos seguidos de cachorros de tigre con colmillos como sables, salamandras inmaduras o polluelos de cortante pico. Al hacerse adulto el "fiel amigo" ocurre lo ineludible, y o bien se va por su propia voluntad o muere a manos de otros integrantes de la comunidad.
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