Principal Portafolio Boletin Franquicia Animadores
,
 
MENU
    Editoriales
    Clientes especiales
    Mundo gnomos
    Eventos realizados
    Banco del humor
    Funn pass
    Artículos
    Consejos para fiestas
 
 
 
EDITORIALES
 
 
 
BUSCADOR
 
  
 
 
 

Intenciones y aprendizaje.
Como nos sucede a muchos, esta temporada de inicio de año es la época de los planes y el afloramiento de nuestras mejores intenciones. Bajar unos kilos de mas, corresponder de mejor manera a quien nos ama, aprender alguna habilidad -la de mayor rating el aprender idiomas- hacer ese viaje que siempre hemos soñado, cambiar de trabajo por uno mejor -independientemente cuántas personas sueñan con el nuestro como el mejor- hacer esa llamada a nuestro "mejor" amigo... en fin, una obra maestra de la proyección y la visualización.

Pero la inmensa mayoría solo tenemos energía para llegar al 6 de enero -asumiendo que se comprometió a mas tardar el día 3-, otros se mortifican solo por un par de semanas y, seguramente el reto miente.

Hay un libro fantástico de Keith Ellis que es como una receta para que pasemos el primer mes con nuestras intenciones de mejorarnos de tal manera que se convierta en un hábito ya que, según el autor, luego de un mes de hacer lo mismo, este comportamiento tiende ha convertirse en un conducta.

 
Recreos Mega
Yo Creo en Colombia

El libro se llama LA LAMPARA MAGICA, y en el nos muestra de manera sencilla porqué usted y yo -si usted no pertenece a este grupo, tranquilo, léalo como si fuera solo yo- no logramos lo que nos proponemos.

No pretendo hacer un resumen del libro, pero si destaco algo que me llamó poderosamente la atención: si queremos dar la vuelta al mundo, tendremos que dar el viaje dando un paso. Esto es mas profundo de lo que parece, significa que si no le ponemos acción a nuestros planes NUNCA lograremos terminarlos. Un paso, otro paso y otro paso, durante 30 días, se convertirán en un habito de avanzar, reprogramar nuestros conceptos. Ahora falta solo nuestro enfoque: Cada paso que demos debe ser en una dirección, hacia nuestra meta.

Ladrillo a ladrillo construimos gigantescos edificios, metro a metro enormes autopistas, beso a beso nuestro gran amor. Aprendemos todos los días, momento a momento. Aprendamos cosas nuevas este nuevo año.

Por eso quiero compartir con ustedes un mail que me envió un gran empresario y amigo:

APRENDER, APRENDER, APRENDI

A los 9, aprendí que mi profesora sólo me preguntaba cuando yo no sabía la respuesta.
A los 10, aprendí que era posible estar enamorado de cuatro chicas al mismo tiempo.
A los 12, aprendí que, si tenía problemas en la escuela, los tenía más grandes en casa.
A los 13, aprendí que, cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería, mi madre me mandaba a ordenarlo.
A los 15, aprendí que no debía descargar mis frustraciones en mi hermano menor, porque mi padre tenía frustraciones mayores y la mano más pesada.
A los 20, aprendí que los grandes problemas siempre empiezan pequeños.
A los 25, aprendí que nunca debía elogiar la comida de mi madre cuando estaba comiendo algo preparado por mi mujer.
A los 27 aprendí que el título obtenido no era la meta soñada.
A los 28, aprendí que se puede hacer, en un instante, algo que te va a hacer
doler la cabeza la vida entera.
A los 30, aprendí que cuando mi mujer y yo teníamos una noche sin chicos, pasábamos la mayor parte del tiempo hablando de ellos. (esto me pareció TREMENDA VERDAD)
A los 33, aprendí que a las mujeres les gusta recibir flores, especialmente sin ningún motivo.
A los 34, aprendí que no se cometen muchos errores con la boca cerrada.
A los 38, aprendí que, siempre que estoy viajando, quisiera estar en casa.
A los 39, aprendí que puedes saber que tu esposa te ama cuando quedan dos galletas y elige la menor.
A los 42, aprendí que, si estás llevando una vida sin fracasos, no estás corriendo los suficientes riesgos.
A los 44, aprendí que puedes hacer a alguien disfrutar el día con sólo enviarle una pequeña postal.
A los 47, aprendí que niños y abuelos son aliados naturales.
A los 55, aprendí que es absolutamente imposible tomar vacaciones sin engordar cinco kilos.
A los 63, aprendí que es razonable disfrutar del éxito, pero que no se debe confiar demasiado en él. También a los 63, aprendí que no puedo cambiar lo que pasó, pero puedo dejarlo atrás.
A los 64, aprendí que la mayoría de las cosas por las cuales me he preocupado nunca suceden.
A los 67, aprendí que si esperas a jubilarte para disfrutar de la vida, esperaste demasiado tiempo.
A los 71, aprendí que nunca se debe ir a la cama sin resolver una pelea.
A los 72, aprendí que, si las cosas van mal, yo no tengo por qué ir con ellas.
A los 76, aprendí que envejecer es importante.
A los 91, aprendí que amé menos de lo que hubiera debido.
A los 96, aprendí que todavía tengo mucho para aprender

 
 
 
Enlaces
Encuentra los mejores chistes, imágenes graciosas de todos los tipos
Un programa felíz, para gente como tu...
Exclusivo para recreacionistas de gnomos en nuestro programa de mejoramiento continuo
Gnomos S.A. © 2003. Todos los Derechos Reservados. Diseño CFR.
Barranquilla - Colombia